Hito
en la historia de la música, primer disco de Motörhead, la banda que llevaría a
Lemmy Killmister a convertirse en poco menos que un semidiós en el imaginario
del rock duro y el heavy metal. Tras su fulminante despido de Hawkwind en 1975,
Lemmy, ni corto ni perezoso, decidió montar su propia banda, igual que los punks,
huyendo del sonido progresivo y recuperando la potencia e intensidad primigenia del rock and roll, inspirado por grupos tales como MC5. Así que tras unos
cuantos intentos fallidos de montar una banda estable (que Incluía a Larry
Wallis, ex miembro de Pink Fairies), justo antes de decir adiós al proyecto,
Mötorhead consiguen un acuerdo para grabar un disco con Lemmy cantando y
tocando el bajo, Phil “Philthy Animal” Taylor en la bateria y “Fast” Eddie
Clarke en la guitarra, es decir, la alineación clásica del grupo, de los
cuales, tristemente ninguno sigue en esta bola de barro que llamamos tierra. El
disco en sí tuvo que grabarse a toda prisa, así que básicamente consta de tres
temas de Lemmy de cuando estaba en Hawkwind (Motörhead, Lost Johnny y The
Watcher) una versión del Train Kept-A-Rolling de Tiny Bradshaw y solo cuatro
temas compuestos para el disco. El disco tiene un sonido muy crudo, roza el
punk, roza el rock duro, roza el heavy metal, anticipa el speed metal (como
diría Lemmy en el futuro, parafraseando: Me llaman el padre del speed metal
porque tocaba metal puesto de speed) y en un momento en el que el punk y el
heavy metal estaban despegando, Motörhead es la banda que gusta tanto a jevis
como a punkis. En fin, un discazo como la copa de un pino el inicio de una
banda única con una trayectoria brutal y de un auténtico mito del rock. No
puedo darle más que mis dieses. Mención especial al mítico logo/mascota del
grupo, Snaggletooth, creación de Joe Petagono, que adorna la portada del LP.
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Fuente: Discogs |