Hemos llegado a la R de “recopilatorio”, y como pasó en su
día con la T de “the”, vamos a estar aquí una temporada. Por lo general tengo
como norma ignorar recopilatorios y directos en este blog (sobre todo para
centrarme en escuchar cosas nuevas y no invertir tiempo en escuchar lo mismo
combinado de diferentes maneras ad infinitum), pero voy a hacer una excepción
con los recopilatorios de heavy metal de los ochenta por dos motivos: Uno, son
un elemento esencial en la historia del heavy, sobre todo en lo que respecta a propiciar
su edad dorada. Ya había recopilatrios de música rock en los 70, pero en los
80, el negocio de los discos de mezcladillo metalero vivió un boom tremendo. Por
dar un dato concreto, en diferentes bases de datos he llegado a ver más de 700
recopilatorios de este tipo solo entre 1980 y 1989. Yo creo que no voy a
escuchar tantos, porque me parece una locura invertir en torno al equivalente
de dos años en discos escuchados solo en escuchar recopilaciones, me parece que
eso da como para un proyecto aparte (quizás algún día) pero si que voy a
escuchar unos cuantos. Esta explosión de recopilaciones llevó el heavy metal a
muchos chavales que comprándose un único LP baratillo podían acceder a escuchar
muchas bandas muy diferentes (y por tanto hacerse fans de todas), lo cual fue
uno de los factores que contribuyeron a que de la nada, cuando el rock parecía
en horas bajas a finales de los 70, los 80 fuesen la edad de oro del metal.
El segundo factor es que en un primer momento, el
NWOBHM y su respuesta estadounidense (muy notablemente las bandas del thrash y
las del metal épico) empezaron como proyectos muy de andar por casa con
poquísimos medios, y este tipo de compilaciones en gran medida se nutrían, no
solo de canciones populares de grupos famosos, si no también de canciones de
grupos que no conocía ni su padre. Muchos sellos de heavy metal primerizos se
podían permitir sacar LPs recopilando este tipo de música (como por ejemplo
Metal Blade) y eso al mismo tiempo les permitía tener a estos grupillos su
trabajo, aunque solo fuesen un par de temas, en un disco. Muchas bandas que
empezaron así acabaron teniendo tremendo éxito y una larga discografía pero
otras muchas bandas realmente solo han dejado registro en estas recopilaciones
y si acaso algún single o alguna maqueta perdida. Por tanto, si bien no me veo
capaz de visitar TODOS los recopilatorios de heavy ochentero como he dicho
antes, si voy a intentar escuchar un buen número de los más populares o los que
más veces me encuentro o veo mencionar de cada año, no solo para poder escuchar
estas rarezas musicales que quizás solo se encuentran buceando en lo más
profundo, si no también como testimonio de este fenómeno cultural que tanta
importancia tiene en la digamos, segunda génesis, de este mi género musical
preferido. El primero de esta lista (en orden alfabético) sería este AxeAttack, de portada sumamente metalera y sumamente ochentera, que fue frecuentemente anunciado por TV en su época, ya que estaba producido por K-Tel,
empresa de teletienda americana que lo mismo te vende discos, que sartenes.
K-Tel editaba recopilaciones de muchos estilos musicales (¿alguien recuerda los
anuncios de teletienda de medianoche de lo mejor de los 60, 70 y 80, o The
Power Of Love, las mejores canciones de amor y tal? Pues eso) pero este Axe
Attack destaca por tener un tracklist de cagarse y de plena actualidad (para el
año 80). Ojo
cuidao: Rainbow, Gillan, Judas Priest, Ted Nugent, Scorpions, Girlschool, UFO,
AC/DC, Whitesnake, Iron Maiden, Aerosmith, Mahogany Rush, Black Sabbath y
Motörhead. Todo
primeras marcas, incluso los grupos que en ese momento no eran demasiado
conocidos, como Iron Maiden, acabarían siendo top. Estos temas fueron
recopilados por un tal NIgel Mason, que por lo que he podido ver en su página
de DIscogs básicamente recopilaba discos para K-Tel. Solo puedo decir: Muy buen
ojo Nigel. En fin, todo son temas que los melómanos del metal conocemos de
sobra, pero hay que reconocer que son una selección excelente y que dio a
conocer mucho hit del heavy metal a un gran sector del mainstream
norteamericano. De algún modo estos LPs eran lo opuesto al algoritmo de hoy en
día, exponían a la gente a músicas nuevas que de otro modo no conocerían, al
contrario que el algoritmo, cáncer social y gangrena cultural, que tiende a
encerrarte para siempre en un bucle de lo mismo que siempre escuchas una y otra
vez: Teletienda 1, Spotify 0. |
| Fuente: Discogs |
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