Séptimo disco del grupo, que curiosamente fue grabado en Ibiza. Quizás por las presiones de la discográfica por tirar hacia un sonido más comercial, quizás por el ambiente festivo ibicenco, este disco de pronto tiene un sonido muy “radio friendly” más ochentero y desenfadado que su predecesor, British Steel. Para mí no es que sea un mal LP pero es uno de los más discretos de la época dorada de los Judas, aunque bueno, el peor disco de Judas Priest es miles de veces mejor que miles de otras cosas, así que aun con todo tiene mis dieses.
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